Coronavirus: ¿Un Villano o Un Maestro?

El coronavirus llega tomando al mundo por sorpresa, pero ¿llega como un villano o un maestro? ¿como una catástrofe o una oportunidad? Estamos de acuerdo que en la vida y en los negocios los resultados que obtenemos dependen del significado que elijamos darle a cada situación.

I have not failed. I ́ve just found 10,000 ways that won’t work

– Thomas Edison.

Por ejemplo, gracias al significado que el Sr. Edison le dio a sus intentos hoy en día contamos con luz eléctrica. ¿Se imaginan afrontar esta cuarentena sin energía eléctrica en nuestros hogares?

El Covid-19 continúa propagándose aceleradamente en un mundo donde la tecnología ha facilitado una “conexión” global a grande escala.

Según un estudio elaborado por Air Transport Action Group (2018), el promedio de vuelos en el mundo es de 120,000 al día (5 mil vuelos por hora). Ha quedado evidenciado como una enfermedad transmisible puede viajar desde China y llegar a cada rincón del mundo en menos de 90 días, creando un estado de alerta global sin precedentes.

Un estudio realizado en 2019 por We are Social y Hootsuite reveló que el 59% de la población mundial está conectada al internet (7% más que el año anterior). Y sabemos que esta cifra continuará creciendo. Estados Unidos y Europa por ejemplo, tienen a más de 95% de su población conectada a internet.

Es cierto que la tecnología aporta gran valor a la humanidad, siempre y cuando la utilicemos como una herramienta y no perdamos la verdadera conexión, la más fundamental, la del humano con el planeta, con su hogar — hogar que hoy día sin duda todos valoramos y apreciamos un poco más.

En casos de pandemia la conexión tecnológica que hemos desarrollado podría ser nuestro talón de Aquiles y a la vez nuestro vehículo para unirnos más y vencer juntos este nuevo obstáculo. En la unidad yace la verdadera fortaleza de la humanidad.

El coronavirus ha revelado la gentileza del ser humano. Sí, ha creado un estado de emergencia que tal vez ninguno de los que estamos con vida habíamos presenciado antes, obligándonos a permanecer en nuestros hogares. Sin embargo, también nos ha llevado a apreciar las cosas más sencillas de la vida. Que regalo es salir a correr y respirar aire puro, darle un abrazo a tus padres o compartir de la compañía de nuestras amistades en persona (quizás dejando los celulares a un lado) para disfrutar de una buena conversación. También nos ha hecho testigo de la desinteresada disposición de miles de profesionales que están actualmente arriesgando su vida diariamente por salvar al resto. Ciertamente coronavirus llegó a darnos perspectiva y a apreciar lo que demasiadas veces damos por sentado.

El coronavirus ha resaltado que el bien común (y no el individual) es la prioridad. Desde que fundé Peace of Mind (de hecho desde que inicié mi carrera en seguros) me he regido por un principio básico el cual siempre le he encontrado mucha lógica y significado: si la intención es ayudar a los demás, todo lo demás cae por su propio peso — la superación continua, la remuneración y los reconocimientos. Todo eso llegará a ti siempre y cuando la intención sea ayudar y agregar valor a las demás personas.

“If you make business about helping others, you’ll always have plenty of work”

– Chris Guillebeau.

He aquí donde el coronavirus cambia la nueva era de los negocios y el diario vivir. De aquí en adelante los que sobrevivan no solamente seremos quienes sepamos adaptarnos y por ende evolucionar, sino quienes además entendamos que el dar se convierte en el principal norte y prioridad.

En estos días he tenido la oportunidad de enriquecerme de distintos puntos de vista conversando con diversos líderes de empresas en diferentes sectores de la economía. Algunos agobiados por los retos que tienen en frente y otros viéndolos como una oportunidad. Muchos ven oportunidad en reconectar con sus familias y en la posibilidad de reinventar sus negocios.

Entre esos una historia que confieso me conmovió.  Competidores y rivales poniéndose de acuerdo para trabajar bajo el mismo techo con el propósito de optimizar recursos y de esa manera poder sobrevivir esta tormenta. El coronavirus está finalmente obligándolos a entender de forma visceral que la unión hace la fuerza.

Hace 75 años una guerra amenazaba con acabar el mundo, creando polarización y separación a nivel global.  Hoy un virus advierte ser mucho más letal que cualquier guerra, haciéndonos fijar nuestra mirada y nuestra compasión en el prójimo. Si el prójimo se enferma puede contagiar a ti o a un ser querido.

Se acaba la era de que para ganar el otro tiene que perder. Empezó el nuevo mundo donde ganar significa que nadie tenga que perder.

Estamos viendo con mayor claridad la inevitable interconexión e interdependencia que nos sostiene como seres humanos.

Estamos de acuerdo que se nos presenta una oportunidad de oro para reflexionar y aprender de esta. El universo nos está otorgando esa oportunidad, valoremosla y aprovechémosla. El universo en lugar de un virus pudo haber enviado un meteorito como quien aprieta el botón de “reset”. El planeta Tierra ha estado y estará aquí, con o sin nosotros. No olvidemos que depende de nuestras acciones si permanecemos en él o no.

Ya hemos comprobado que trabajando juntos, podemos lograr lo que sea que nos propongamos — establecer una estación espacial internacional, construir un canal interoceánico y ¿por qué no?, descubrir la próxima vacuna universal. The Sky is NOT the limit. The truth is that when we work as one there are no limits.

El COVID-19 ha indudablemente cambiado al mundo. Que si lo cambió para bien o para mal, eso depende del significado que le demos.

If you change the way you look at things, the things you look at change
– Wayne Dyer

David Larrinaga Asesor de Seguros Fundador de Peace of Mind

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top